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  1. Tenía tiempo sin publicar, así que ahora lanzo este manuscrito de unas 300 páginas, que he dividido en subtítulos para quienes quieran ir por partes y regresar otro día. Yo si soy considerada vale... En el menú de la izquierda es fácil ubicar las partes.

    República del Ecuador

    En facebook hay un grupo llamado “Sólo en Venezuela”, en donde la gente monta fotos de cosas inauditas e incoherentes que sólo pueden pasar en nuestro país. Quiero aclarar por esta vía que la única razón por la que ese grupo existe, es porque sus creadores no han visitado Ecuador.

    Los ecuatorianos son la cosa más parecida a un venezolano que he visto en mi vida. Increíble, jamás lo hubiera pensado ¡Y eso que es obvio! Por algo tenemos el mismo Presidente. Ah no… Espera, son dos presidentes distintos, perdón, es que a veces me confundo. Pero sí, culturalmente somos muy parecidos: habladores, divertidos y bastante desordenados.

    Esta última parte la comprobaría en mi primera noche en la ciudad.

    El viernes en la tarde, tres horas antes de que mi vuelo a Guayaquil partiera, todavía no había resuelto dónde me iba a quedar esa noche. Afortunadamente Oscar, un súper amigo Bogotano, amo y señor del internet, logró todo lo siguiente en diez minutos frente a la computadora: conseguir un hostal cerca del aeropuerto, hostal con habitaciones de 15$ la noche, llamar por skype para reservar y, de ñapa, cuadrarme el transporte del aeropuerto hasta allá.

    Considerando que llegaría a Guayaquil a las dos de la mañana y que soy una agarrada empedernida, mi plan original era dormir en el aeropuerto (mentira mamá, esto es todo un invento, yo nunca haría algo así) pero el hostal de los sueños apareció y 15$, más 10$ del taxi, parecían justos para pasar una noche en una cama calentita.

    Me despido entonces de Bogotá y mis nuevos amigos, y me monto sola en el vuelo que me llevará a la ciudad en la que todavía no conozco a absolutamente nadie. A NADIE. El plan (bueno, “el plan” por no llamarlo “mi esperanza”) es conseguirme en el aeropuerto al día siguiente, a las doce del medio día, con mi amiga que llegará de Venezuela. Lamentablemente el roaming de mi teléfono no se activó en este viaje y no tengo forma de comunicarme con ella. Nuestro "plan", entonces, está basado en la firme promesa de vernos en ese punto sin importar qué.

    Tomo el vuelo y dejo Colombia, voy leyendo pero la cabeza se me cae y los ojos se me cierran y entonces el señor de al lado decide ponerse a hablar conmigo. El señor de al lado habla bastante chico. Es amable, muy amable, de verdad, pero el señor de al lado habla MUCHO y yo quiero dormir. Soy una mala persona, “concéntrate!”, me digo, vamos Ariana, presta atención a lo que está diciendo, mantén los ojos abiertos… Manteeeen…. Los……….. ojooo………………. Zzzzzzz

    Pasa una media hora, abro los ojos y el señor de al lado me ve, sonrío, “que pena chico, me quedé dormida”, “ah no importa” y arranca de nuevo a hablar.

    Si han leído este blog, a estas alturas sabrán que me gusta hacer amigos en los aviones, pero sabrán también que soy una paranoica loca. Por eso cuando el señor empieza a hacer preguntas sobre mi viaje, yo empiezo a acomodarme en la silla y a ver hacia la ventana pretendiendo observar el paisaje (una pared infinita y negra y un bombillo rojo que se prende y se apaga en la niebla... Es la una de la mañana, no hay nada que ver allá afuera) Intentaré no hablar más, no quiero dar muchos datos… Una nunca sabe.

    Me concentro entonces en la planilla de emigración ecuatoriana y de repente me doy cuenta de algo. Tipo de estadía: hotel. Nombre del lugar: _____ Nombre del lugar…. BUENA PREGUNTA. Estaba tan emocionada por haber conseguido un hostal que no tomé ningún dato sobre él.

    A ver, piensa, piensa, tú sabes esto. ¿Qué había en la página web? Una piscina, escenas medio campestres… Este debe ser un lugar que queda como a las afueras de la ciudad, porque había mucho verde…. Qué más???? AAAAAH CLARO!!! UNA IGUANAAAA!!! El logo era una iguana… Y el nombre era…. El nombre era…. Algo como en inglés…. SI! LIZARDUZ, claro! Ese es el nombre.

    Mi compañero de asiento se da cuenta de que tengo un problema (a veces soy más expresiva con mi cara de lo que quisiera ser) y me pregunta qué pasa. Le explico que no recordaba el nombre pero ya lo tengo: Hostal Lizarduz (distancia y categoría….) “¿Lizarduz?” ¿segura? Eso no lo he escuchado nunca… ¿Estás segura de que te estás quedando en un buen lugar?, síiii claro ¿como se le ocurre preguntarme eso? El hostal hasta tenía tremenda página web, con gente europea riéndose y divirtiédose: ¡¡¡y las páginas web no mienten ¿¿¿sabes???!!!

    Este buen señor, que ahora entiendo se merece uno de esos billetitos de Paz con Todo, me ofrece esperar conmigo al taxista que viene a buscarme, para asegurarse de que todo esté bien, pero yo, en mi infinita grandeza, sonrío y asiento y luego solo me aseguro de bajarme del avión lo más pronto posible y correr, correr, correr; correr para escapar de este horrriiiiiiible hombre que quiere ayudarme…. Pff, ¡Como se le ocurre!

    Y pues corrí, corrí, corrí hasta que llegué a la cola de emigración (y pensar que yo me he quejado de la cola de Maiquetía) cola que se hace acompañada de los múltiples letreros contra la gripe porcina que el Gobierno del Ecuador ha publicado, letreros todos que cierran con la frase “La salud ya es de todos”. Cuando llego al final de la cola un señor me para frente a una cámara que detecta mi temperatura corporal, para asegurarse de que no tengo la porcina. Bien tecnológico este país chico.

    Acabada mi sesión fotográfica arranco de nuevo.

    Salgo a buscar las maletas, y corro, lo único que se es que no quiero que el señor me vuelva a hablar. Antes de darme cuenta estoy afuera en la puerta del aeropuerto, frente a una fila de gente sonriénte que espera a su gente (sonriente también) al final de la fila hay un señor con cara de aburrimiento y un letrero que dice: "Ariana Paz. Hotel Iguanazul." Ah…. Iguanazul…. Eso tiene más sentido (en verdad no)

    Saludo al señor que toma mi maleta y me lleva al estacionamiento y ahora, a partir de ahora, tendré razones genuinas para la paranoia....
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  2. 1 comentarios:

    1. He tenido la oportunidad de trabajar con ecuatorianos desde niño,en dos mercados,el de la Hoyada y el del Cementerio,he visto como no asumen nuestra ideosincrásia o pq como buenos bolívarianos consideran inferior la nuestra,sin embargo vienen,y son muchos mi familia,pero he detallado dos cosas aparte de q son obviamente más étnicos,que seguro uno podrá notar q no le tienen miedo al trabajo, o será q todo inmigrante trabaja más en tierra ajena?
      sin embargo desde q vi el documental corto de Irenia Alvarez,valga la publicidad,creo q las cosas simplemente son impredecibles,aunq gran porcentaje de los ecuatorianos son trabajadores acá,indocumentados,trabajadores,dirán lo mismo de nosotros?en USA dirán Ole Venezolanos!!

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