Rss Feed
  1. Si por alguna razón estúpida tuviera que quedarme con una sola parte del día, sería la mañana, lo cual sería también una decisión estúpida porque siempre me despierto tarde y prácticamente no la disfruto… Pero en las mañanas están los desayunos, y una vida sin desayunos no vale la pena vivirse.

    Piénselo, es difícil despertarse muy amargado, de hecho, lo más común es despertarse contento y que los acontecimientos del día vayan variándole el humor a uno. Además, si uno no vive de la profesión más antigua del mundo, es probable que casi siempre despiertes en el mismo lugar, bajo condiciones parecidas, mientras que la tarde o la noche pueden terminar en planes inesperados, con almuerzos y cenas sorpresivas que tal vez sean divertidas o tal vez no, a lo mejor buenas pero a lo peor no, quien sabe. Por eso, la única comida sobre la cual puedes tener una garantía de disfrute relajado, sin muchos problemas en la cabeza, es el desayuno.

    Cuando estás de viaje ese sentimiento se multiplica porque todas las mañanas te levantas sabiendo que conocerás lugares, gente y cosas nuevas. Sin importar lo bien planeada que tengas tu visita, las sorpresas son parte intrínseca de cualquier viaje. Sino estas abierto a ser sorprendido, a ser impresionado por lo que veas, puedes garantizarte un viaje aburrido y, como dice mi amigo Diego, en ese sentido, el desayuno gana aún más puntos: es la primera cosa realmente nueva que sueles hacer cada día de tu viaje, dejándote sorprender por la cocina local y permitiéndote quedar boquiabierto (para bien o para mal) por lo que el lugar tiene para ofrecerte.

    Por ejemplo, en nuestra primera mañana en Paris Ana y yo ya estábamos un poco desbancadas (y este era el primer punto de nuestro viaje, gracias), por lo que optamos por una opción popular y barata, una "crep" en un puesto de la calle. Crepe: masa delgada de apariencia enclenque e inofensiva, bastante popular en todo el mundo; ambas la habíamos comido antes y no esperábamos nada nuevo. Aaaaah pero no, yo no pude resistir la tentación de echármelas con mi súper francés (y con súper francés me refiero al primer nivel de la Alianza Francesa) y cuando Ana preguntó: “que significa Oeuf?”, yo salí de sabionda: “huevos amiga, por su puesto, ¡Huevos! Qué buena idea, para el desayuno!!!”

    Saquen sus libretas y tomen una nota que a mí me habría gustado tener: “crepe de oeuf pour le petite dejourne: NO, Merci, no”. Vaya usted a saber porque nosotras, en nuestra criollísima mente, imaginamos una crepe rellena de perico, o de revoltillo en el peor de los casos, pero cuando lo que tienes en el bolsillo son 2 euros lo que obtienes se prepara frente a ti de la siguiente manera: El cocinero saca la masa líquida, la vierte sobre la plancha (como las cachapas), saca 1 huevo, lo parte en una esquina de la tabla, lo echa sobre la masa de tu crepe que aun no está muy cocinada y lo riega con una paleta por encima, inmediatamente la enrolla, la echa en un plato y te la entrega. Listo. El huevo y la masa acaban de ser unidos en el matrimonio más desabrido de la historia culinaria, y tú no solo tienes que ver con horror la boda sino comerte a la pareja.

    Pero bueno, de todo se aprende y de allí en adelante pretendí no conocer la palabra oeuf durante el tiempo que nos quedó en Francia. En Estados Unidos, por otra parte, las probabilidades están de tu lado porque estos panas, sino son los inventores originales del desayuno, al menos se llevan el mérito de haberlo perfeccionado, por eso creo que el estado de Colorado se ganó un resumen de los lindos desayunos con los que me recibió.

    Lunes
    : un plato de frutas frescas y un jugo de naranja (era el primer día, bastante engañada pretendí poder llevar una dieta saludable… Pobre, quería luchar contra lo inluchable)

    Martes: inocentemente pedí “a blueberry pancake, please”, pero tal vez mi inglés no es tan bueno porque al parece la señorita entendió “everything you have back there maaan” y trajo un plato de 3 panquecas gigante de masa blanca con manchas moradas (por las frutillas) y con una salsita también de blueberrys. Yo no me considero fanática del American Way of Life pero esa salsita sola podía haberme convencido de mudarme para acá sin hacer muchas preguntas. De hecho, si algún representante gubernamental está leyendo esto (sí, claro) propongo convertir a esa salsita en la nueva embajadora turística de los Estados Unidos, el Rubén Blades de sus tierras.

    Bueno, el plato también incluía una bola gigante blanca de algún tipo de mantequilla/grasa que comen aquí pero que sólo me atreví a probar y no a comer. Yo tuve bastante suerte con mi plato, el de mi tía trajo papas, sí, papas, uno de los tantos riesgos de la comida gringa, carbohidratos sorpresas.

    Miércoles: un blueberry muffing y un vaso de leche (sí, me gusta mucho la masa con blueberrys)

    Jueves: Starbucks time (Albert y Paulina sonríen) Mis sentimientos hacia Starbucks son encontrados pero en esta ocasión me tomé un “strawberrys and blueberrys parfait with granola” que estaba bastante, bastante bueno (y si lo están pensando, sí, tienen razón, tal vez lo de los blueberrys se me está yendo de las manos)

    Viernes: Estaba a punto de comerme un bagle (odio los bagles) de blueberry (Hola, soy Ariana y tengo un problema de adicción) cuando vimos que el hotel donde nos quedamos esa noche tenía una wafflera para hacer tus propios wafles y la verdad es que aún si los odiara no podía dejar la oportunidad de probar esa maquinilla.

    Resulta que el procedimiento es más sencillo de lo que parece. Tomas un pote de ambientador… Espera, no es ambientador, es aceite de cocina en spray, y rocías la wafflera; luego vas a la máquina de café… Espera, no es una máquina de café, es una máquina dispensadora de masa de waffle, llenas un vaso a la mitad… Espera… Ah no, eso sí es un vaso, y vacías la masa en la wafflera, la volteas y esperas 2 minutos a que suene una alarmita: lista tu comida. Esta delicia fue adornada con un queso philadelphia de bolsita portátil, gris, de aluminio, combinada con lo que abrí creyendo era mermelada de fresa pero resultó ser strawberry cream cheese, también de potesito portátil.

    Sábado: La máquina de waffles parece ser más común de lo que creía y este hotel también tiene una, creyéndome una experta me lance a prepararme otra pero no le eché suficiente masa… Entonces, mi waffle quemado de medio grosor, lo comí acompañado con un redondito de huevo. Sí, acabo de inventar ese término. Son como huevos revueltos preparados en una tostiarepa porque la cosa sale perfectamente redonda y bastante delgada. Yo a “eso” le eché mermelada de fresa y se lo puse encima a mi waffle. Que si esta gente inventa comidas, ¡yo también! Y me gusto.

    Domingo: Nos despertamos tarde, nos perdimos, los aviones nos esperaban… No hubo tiempo para desayunos. Ven, les dije que había que estar abiertos a las sorpresas.

    Hasta aquí este reporte. Ahora estoy en Texas y aun no he escrito nada sobre Colorado porque tengo demasiada información en la cabeza, así que tengo que esperar un poquitín (no a que la organice sino a que olvide algo, mi mente funciona como la de Kelly Bundy)
    Ari

    P.D. No, la palabra inluchable no existe, solo me pareció un término útil en ese momento, no vayas por allí repitiéndolo pues parecerás estúpido.
    |


  2. 7 comentarios:

    1. Andrew! dijo...

      Tuviste suerte en Paris de q te sirvieran huevo... pudo haber sido un plato de morcilla chorizo y cualquier cosa previamente viva...

      Recordando algo que me decia mi abuela "Nunca pidas nada de lo que no estes 100% seguro" lo que nos lleva al corolario (agregado por mi) "Nunca desestimes unos doritos en el desayuno"

    2. ki dijo...

      demasiado bueno esposa =)
      me encanta viajar contigo ;)

    3. Me aplaudo a mi mismo por haber leído esto, pero me azoto a mi mismo pq debería estar estudiando. Me alegra que tan solo el simple detalle de los desayunos te haya despertado tanta savia creativa, me preocupa un poco que tengas una subida de colesterol pq al parecer siempre fueron huevos con algo azucarado. Me contenté al ver las fotos, pq vi que caminaste mucho para bajar el incipiente color blueberry que debías tener a diario, me entusiasmé otro poco para ir a visitar a mis familiares, aunque un poco triste por lo de la Visa, mi cara de Afgano y los pocos dólares pudieran despertar sospechas en los aeropuertos.
      Creo fielmente que las palabras y lo audiovisual siempre despertarán más en el espectador inclusive de lo que el creador pudo haber pensado, sólo si el expositor es bueno, me alegra que haya sido así, ahora creo que estudiaré con más entusiasmo, recordando que Sócrates prefería la palabra hablada, que Aristóteles escribió mucho, que pude viajar a Denver al menos con la imaginación y contigo. Besos redactados!!

    4. Jajajajajajajajajaajajajaja Rafa empezaba el día azul y lo terminaba morada del frío pero todo bien chico, amachando mi cuerpo y dejándome de esas jeverías de friolentidud =)
      Estudia es lo ques, siempre viene bien otro amigo filósofo!!

    5. Anónimo dijo...

      Me fascinan tu facilidad para plasmar tus pensamientos. ¿Cómo lo logras, estudiaste algo relacionado con literatura, letras, periodismo?. Siento envidia de tu destreza.
      Me hiciste viajar al imperio, ¡gracias!, :p

    6. Wow no se como nunca leí ese último comentario, que pena!
      Estudié periodismo, muchísimas gracias =)

    7. Wow no se como nunca leí ese último comentario, que pena!
      Estudié periodismo, muchísimas gracias =)

    Publicar un comentario