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  1. Discapacidad

    17 may. 2012


    Siempre me han resultado asombrosos todos los significados que podemos asociar a cada palabrita; las conclusiones tan grandes a las que podemos llegar a través de ellas.

    Discapacidad es una de esas palabras que, estamos tan acostumbrados a oír, que raramente nos detenemos a pensar en cómo la interpretamos y, sin notarlo, puede que a veces nos dejemos llevar por una simple operación lógica:

    Dis-capacidad.
    Que no tiene la capacidad.
    Que no es capaz.
    Que no puede.

    Y es que, a pesar de que “discapacitado” es el término más aceptado, no siempre le damos la lectura que le corresponde. “Dis”, en su acepción proveniente del griego, significa “dificultad” o “anomalía”, que es muy distinto a: “que no tiene”.

    Decimos que alguien es discapacitado porque tiene la necesidad de hacer ciertas cosas de una manera distinta. Sus capacidades son anómalas, son distintas a las de otras personas pero siguen siendo capacidades.

    Desde que llegué a Barcelona he estado trabajando alrededor de este tema. Al llegar me hice voluntaria de Best Buddies, que trabaja con personas con discapacidad intelectual. Ahora soy voluntaria de ECOM, que se enfoca en discapacidades físicas y allí colaboro en actividades de sensibilización.

    Lo que más me gusta de esta organización es que está muy enfocada en el área de los deportes adaptados, y no porque yo le tenga amor alguno al deporte, sino porque creo que es el terreno donde podemos ver de la forma más tajante en qué consiste eso de las diferentes capacidades.


    Que una persona en silla de ruedas te de una paliza jugando básquet, que tu compañero de tenis tenga un solo brazo, que una persona invidente te meta 3 goles, son experiencias que cambian tu percepción inmediatamente y te dan una nueva perspectiva. Luego de un rato jugando cualquier deporte, sencillamente dejas de ver a los otros por lo que tienen o lo que les falta, pasan a ser tus compañeros o tus contrincantes y lo único que importa es cómo se está desarrollando el juego y el trabajo en equipo. En el deporte no existe espacio para "pobre" ni para "no puede", solamente para "¡vamoooos!".   


    Los deportes adaptados no solo se ajustan a las distintas capacidades sino que nos hacen ganar a todos una nueva: la capacidad de olvidarnos de condescendencias y tratar a los otros como iguales.

    Me encanta que en los colegios podamos mostrarle a los niños cosas como estas y lo único que escuchemos sea: ¡wooooooow! Porque están viendo al deportista y no a la discapacidad.


    Creo que una de las formas más sencillas de entender que todo se trata de desarrollar capacidades, de practicar y entrenar, es saliendo de nuestra área de confort e intentando hacer alguna actividad que realicemos comúnmente  pero de una manera distinta. Y bueno ver a otros haciéndolo también sirve jejeje:


    Este fin de semana tuvimos una gran actividad en Terragona, en 2 plazas realizamos juegos adaptados de todo tipo: badminton, básquet, ping pong, básquet, fútbol, ciclismo, esquí y boccia, que es como la petanca o las bolas criollas pero con algunas adaptaciones diseñadas para personas con parálisis cerebral. Fue muy divertido, un trabajón porque vinieron muchísimas familias a jugar y fue muy rico ver como todo el mundo pudo probar los distintos deportes y divertirse, sin importar su edad o sus capacidades.

    Yo, por ejemplo, confirmé lo que siempre he sabido: que soy muy mala en la mayoría de los deportes, pero también pude descubrir ¡Que existe uno en el que soy buena! El handbike (como bici manual) lo cual me alegró muchísimo y me dejó con ganas de practicar más, ojalá tenga la oportunidad. Estas son algunas fotos tomadas con mi terrible cámara del blackberry:


    Una vez escuché a una persona con discapacidad explicando que antes se aceptaba la palabra “minusválido” y antes de eso “inválido” pero que parecía que cada tanto era necesario cambiar el término porque se empezaba a usar como insulto o como burla. Ese comentario me hace creer que el tema crucial no son las palabras. Importan, sí, pero por la forma en la que las utilizamos: cómo comprendemos la discapacidad, cómo tratamos a las personas que tienen una; si colaboramos con su integración, si las ignoramos o si incluso sin saberlo estamos contribuyendo con su exclusión.

    Creo, muy personalmente, que se trata de respeto, de ver a los demás como personas y punto, capaces de hacer todo lo que se propongan con trabajo y esfuerzo. De aplicar lo que le pediríamos a un niño que hiciera: jugar con el otro, sin importar cuan diferente sea a nosotros. Voy aprendiendo sobre este tema poco a poco y aún me falta mucho camino, eso me emociona.

    Esta es mi campaña favorita sobre el tema, es del Comité Paralímpico Canadiense y muestra a un hombre con una pierna prostática corriendo mientras entendemos todos los obstáculos que ha tenido que superar. Imparable. El ritmo es brutal, la música perfecta. Me encanta.


    Para cerrar les dejo el video que hizo ECOM, muchos de quienes aparecen son compañeros voluntarios y creo que el resultado es bonito, un mensaje muy amigable sobre la integración. Como siempre digo, todos podemos hacer nuestra parte, empezando por como nos tratamos en la calle.

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